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CRÍTICA DE JAIME ESAÍN

LA VALIOSA VERSATILIDAD DE “ORO” LÓPEZ HECHO

 

 

En la primera exposición individual de un pintor no es frecuente encontrar un nivel de calidad tan alto como el que se advierte en esta primera muestra que presenta estos días la artista Orosia López Hecho (“Oro”) en la zaragozana Galería “Actur” de Ibercaja.

La explicación de esta circunstancia está en el sólido y prolongado periodo de formación seguido por esta pintora jacetana de la mano de prestigiosos maestros, antes de decidirse a comparecer en público por primera vez.

Como destacado parámetro definitorio de la exposición está la preferencia de la autora hacia la figura humana, con lo que esto entraña de dificultad. Así,“Oro” aborda y resuelve los temas de retrato y escenas de género con solvencia y excelentes recursos técnicos, ofreciéndonos un conjunto de tipos y situaciones perfectamente descritos en sus caracteres esenciales. Valgan como ejemplo “El último conde”, “En buenas manos” o el “Genio con genio» retrato de Picasso.

La convincente descripción que hace la pintora de las calidades y texturas de los argumentos elegidos –todavía un tanto dispersos– es la nota más destacada de obras como un breve conjunto de “Arboledas” o la entrañable “Charla de viejos amigos”. Sorprendente el verismo de un “Montón de botes”, cuadro auténticamente museable por su absoluta originalidad.
Dejo como mérito final de esta laboriosa autora, y nota más destacada de la muestra, el sorprendente dominio que demuestra tener la artista del lápiz de grafito, con el que acierta a extraer unas calidades excepcionales de temas como “Trueno», “Otro viaje” y “Mi vecino” (este último cuadro reforzado con técnica mixta), obras que ratifican la frase de Ingres de que “el dibujo es la inteligencia de la pintura” y que obligan a considerar como muy curtida a esta sorprendente pintora, pese a su condición de debutante. El conjunto se completa con una docena de cuadros de diferentes argumentos y formatos, la mayoría óleos, todos ellos de esmerada factura (“Puerta con figura sentada”, “Paisaje”, “Escanciando el vino”, etc.).

En suma, nos hallamos ante una obra madura en su evidente versatilidad, cuya validez resulta del hecho de que su autora, partiendo de los apelativos propios del entorno circundante, en vez de copiarlos con frialdad fotográfica, nos ofrece “su” versión de los mismos, es decir, la realidad tal como la interpreta su sensibilidad, lo que responde al concepto moderno de pintura y convierte a “Oro” en artista de su tiempo.

Jaime Esaín
–De la Asociación Española de Críticos de Arte–